La música fue la culpable de todo

Publicado: 5 enero, 2015 en Cuba, Cultura
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Polo Montañez

por Marisol Ramírez Palacios

Adys García, la mujer que inspiró la canción Flor pálida de Polo Montañez, rememora detalles de esa melodía que ocupa primeros lugares en el Hit Parade de numerosas emisoras, en la versión del boricua Marc Anthony.

Laura de la Uz deleitaba con su original tributo a las musas de canciones perdurables, y sentí que en el escenario del teatro Mella faltaba una mujer.

Reality Show, la sugerente puesta teatral escrita, dirigida y protagonizada por la actriz, habría tenido la novedad de una canción cubana que, más de una década después de nacida, reverdece como planta silvestre en ciudades diversas del mundo, entre ellas La Habana, México y Nueva York.

Adys García

Laura de la Uz reivindicó a la mujer ante una moda musical que le dispara a quemarropa; derroche de machismo y vulgaridad que pronto se hace polvo de estrellas, pues lo trivial no trasciende como lo sublime. Lo corrobora Adys García, la mujer que extrañé la noche de Reality Show en el teatro Mella, la mujer que inspiró Flor pálida, la canción de Polo Montañez que ocupa primeros lugares en el Hit Parade de numerosas emisoras, en la versión del boricua Marc Anthony.

Hallé una flor un día en el camino, que apareció marchita y deshojada, ya casi pálida ahogada en un suspiro…

«Él describe exactamente cómo era yo cuando me conoció», cuenta Adys. «Había terminado una relación bastante difícil, de muchos años, y estaba deshecha. Sus primeras palabras cuando me enamoró fueron: “Yo te voy a enseñar que la vida no es solamente esto”. Y fue verdad, porque me convirtió en una mujer muy feliz. Polo era muy alegre y siempre estaba haciéndome reír con sus ocurrencias».

Adys trabajaba de mesera en La Casona, una paladar de la ciudad de San Cristóbal, famosa por la exquisitez de su comida criolla, donde Polo Montañez frecuentaba con su guitarra y una maleta de casetes con canciones de la Década Prodigiosa. Al cantautor prácticamente no lo conocían en Cuba. Ni siquiera había actuado en La Habana. Con su grupo amenizaba los almuerzos para turistas que subían a la Sierra del Rosario, a Las Terrazas.

«Hacía casi un año que habíamos comenzado nuestra relación. Recuerdo que acababa de llegar de Las Terrazas, se sentó en el borde de la cama con una guitarra vieja, la primera que tuvo, y me dijo: “Nené, mira la canción que te estoy haciendo”, y me cantó las primeras estrofas».

Días después, Polo estrenó Flor pálida en La Casona, en la víspera del Día de los Enamorados, el 13 de febrero de 2001, justo la fecha del cumpleaños de Adys, y ante un grupo de amigos que organizaron una fiesta para ella.

«Tuvo que cantarla dos veces porque la gente se lo pidió», no olvida Adys.

Aquella flor de pétalos dormidos, a la que cuido y con toda el alma, recuperó el color que había perdido, porque encontró un cuidador que la regara.

En la entrevista que me concedió para mi libro Café amargo con salvia, Adys García narra: «Mientras yo trabajaba en La Casona, él deambulaba por San Cristóbal visitando amistades y siempre esperaba, sentado en la paladar, a que yo terminara, lo mismo a la una que a las dos de la madrugada. No tenía carro y andábamos por la calle lo más tranquilos del mundo…»

Suele asegurar que aquel tiempo fue el más feliz de su vida amorosa. Adys realizaba una ardua faena en la paladar. Polo recibía pocas propuestas de trabajo como artista profesional. Una madrugada la sorprendió con un detalle. Cuando llegaron al apartamento donde vivían en aquel entonces, ella encontró toda la ropa planchada y organizada en percheros. Él lo había hecho, arrodillado junto a la cama. En las mañanas le llevaba el café a la cama, y bien entrada la noche, después que ella se bañaba para irse a dormir, le daba masajes en la espalda y en las piernas, para ayudarla a recuperarse del cansancio.

De aquella flor hoy el dueño soy yo, y he prometido cuidarla, para que nadie le robe el color, para que nunca se vaya.

Meses después de Flor pálida, Polo Montañez compuso su segunda canción inspirada en Adys, donde la define suave y divina. Suave y Divina, entra en mi pecho, me abre el corazón y le deja el calor tibio de un beso.

A solicitud de Polo, Adys deja su trabajo en La Casona. La vida da un vuelco de 180 grados para él. Precisaba más de ella, y tampoco podría seguir aquella ruta de noctámbulo enamorado.

Vive, como una palomita blanca vuela libre, y yo siento cómo lo va abarcando todo en mi interior, tanta ternura que no puede ser posible, que pueda haber un hombre más feliz que yo.

El sello discográfico Lusáfrica saca al mercado en Colombia el primer CD del artista, Guajiro natural, el otro sobrenombre con el que se le conoce. Diez semanas consecutivas en el primer lugar de ventas. Se convierte en el tercer cubano ganador de un Disco de Oro. Luego recibe el de Platino. Irrumpe en el escenario nacional. Con un solo disco y en un tiempo digno del libro de récords Guinness, Fernando Borrego Linares escaló a la popularidad. Abundan contratos de trabajo en Cuba y el exterior. Lo persiguen periodistas, productores de televisión y empresarios. Lusáfrica produce su segundo CD, Guitarra mía, en el que incluye las dos canciones inspiradas en su compañera Adys García.

En el accidente que provocó la muerte de Polo Montañez, también falleció Mirel, el más pequeño de los dos hijos que tuvo Adys García con su anterior esposo. Desde aquel fatídico noviembre del 2002, hace 12 años, Adys es la flor marchita, casi pálida, de la canción que reverdeció Marc Anthony.

Tomado de Juventud Rebelde

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