musoleo marti big

Rosas, rosas blancas, rosas siempre frescas. Mausoleo del Héroe Nacional José Martí (1853-1895). El cambio de guardia cada media hora, el carácter marcial, sobrecogen.

La avenida principal está custodiada por frases martianas, inscritas en monolitos de piedra. “En la cruz murió el hombre en un día, pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días”, es una de ellas…

Los restos del héroe y poeta descansan bajo un  túmulo pentagonal de bronce. La bandera de la estrella solitaria, le guarda. Una recia edificación cargada de simbologías constituye centro del mausoleo, inaugurado en 1951. Es obra del arquitecto Jaime Benavent y el escultor Mario Santí.

Un haz de luz toca la cripta. Seis cariátides constituyen la custodia exterior. Seis: como las antiguas provincias de Cuba: Oriente, Camagüey, Las Villas, Matanzas, La Habana y Pinar del Río.

El trovador Silvio Rodríguez en su conocida canción “Cita con Ángeles” retrató el momento de la muerte de Martí:

Se lanza un ángel de la altura,
caída libre que da frío.
La orden de su jefatura
es descender hasta Dos Ríos.
Es 19 y también mayo,
monte de espuma y madre sierra,
cuando otro ángel a caballo
cae “con los pobres de la tierra”.

La necrópolis de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba ―establecida desde 1868―, es Monumento Nacional. La recia labor de conservación y restauración que tiene lugar ahora mismo, devuelve al mármol su brillo inicial.

Una avenida conmemorativa ―en fase de terminación―, conectará a la Plaza de la Revolución Antonio Maceo con el camposanto, lugar que acoge los restos de figuras que han marcado la nación cubana en todas sus facetas. Es a la par, muestrario de formas arquitectónicas y escultóricas de excepción. Los ángeles pétreos piden.

Por su parte, la tumba de Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874), considerado el Padre de la Patria, quien llamó a los cubanos a no contemplar más al imperio español de rodillas. Y la de Mariana Grajales, madre de Los Maceo. Un pasaje la retrata entera: con un hijo herido en cama,  expulsó los gestos plañideros con un solo grito: “¡Fuera, fuera faldas de aquí, no aguanto lágrimas!”

Aquí descansan, Emilio Bacardí, a quien se debe el primer museo de Cuba, y su esposa, Doña Elvira Cape. Su tumba piramidal es uno de los exponentes más notables
(La imagen, tomada del blog  Desde mi colimador). Y también Frank País, héroe del clandestinaje urbano de los cincuenta.

Es también la última morad del actor Adolfo Llauradó ―aquel inolvidable del último cuento de Lucía y de Retrato de Teresa—, del compositor  Miguel Matamoros ―Son de la Loma, Lágrimas negras— y curiosamente de Francois Antommarchi, médico de Napoleón en Santa Helena.

La épica mambisa del siglo diecinueve está representada por muchos como José Maceo, apodado “El León de Oriente”; y Guillermo Moncada. Este último fue inmortalizado con el apelativo de Guillermón, nombre que ostentan el puerto, el estadio principal de la ciudad, y hasta el histórico cuartel asaltado en 1953 y hoy convertido en escuela.

De cualquier geografía recibe visitas la losa de Francisco Repilado. Reconocido como Compay Segundo, puso a bailar a islas y continentes con el mítico Buena Vista Social Club.

De hombres y mujeres como ellos, de famosos y humildes, está hecha la savia del presente. Honrar, honra.

Tomado de periódico Sierra Maestra

Read more about Santa Ifigenia: tierra sagrada | Periodico Sierra Maestra by Jose Roberto

 

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