La Alianza del Pacífico. Mitos y realidades

Publicado: 1 junio, 2016 en América Latina, Internacional, Política, Sociedad, Uncategorized, Variada
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Por Julián Vera

La Alianza del Pacífico fue constituida el 28 de abril de 2011 como una iniciativa de integración regional formada por Chile, Colombia, Perú y México en el marco del Foro del Arco Pacífico. Uno de los objetivos de este bloque es conformar un área de integración económica que impulse un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías que lo integran. Sus miembros defienden la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Por otra parte, tienen como meta convertirse en una plataforma de integración comercial con una proyección hacia la región de Asia-Pacífico.

La Alianza del Pacífico surgió como respuesta al fracaso de: el modelo neoliberal implementado en la década de 1990, los Tratados de Libre Comercio regionales promovidos por el gobierno de EE.UU. y la disminución de la influencia económica de ese país en América Latina a partir del ascenso al poder de gobiernos progresistas. La promoción por parte de la Alianza del Pacífico de sus preceptos de libre mercado con proyecciones hacia el área del Pacífico asiático, pudiera afectar otros foros y esquemas regionales de concertación política e integración subregionales como el ALBA-TCP y MERCOSUR. También con sus políticas puede incidir en que pasen a un segundo plano aspectos como el comercio intrarregional, la integración social, política y cultural.

Las máximas instancias de la Alianza del Pacífico son las Cumbres Presidenciales, donde asisten los jefes de estado y gobierno del bloque comercial, además de representantes de los 42 estados observadores. Durante estos eventos tienen lugar las reuniones del Grupo de Alto Nivel (GAN), el cual congrega a ministros de comercio exterior y relaciones exteriores de los países miembros. El objetivo de estas reuniones es discutir los avances logrados por los grupos técnicos y presentar una evaluación periódica. Los temas de facilitación del comercio, cooperación reguladora, innovación y pequeñas y medianas empresas (PYMES) son los abordados en estas reuniones.

Los miembros de la Alianza del Pacífico la presentan como una plataforma para la diversificación de las exportaciones, la generación del empleo, el crecimiento económico, la competitividad de sus economías en aras de aumentar el bienestar de sus pueblos. Sin embargo, a pesar de haber tenido un crecimiento como bloque durante el 2015 un 4,5% del BIP, el referido bienestar económico del que se habla en las Cumbres de la Alianza no ha llegado a las grandes poblaciones de México, Chile, Perú y Colombia (Sitio Oficial de la Alianza del Pacífico, 2016).

Lo referido con anterioridad, sucede debido a que lo ingresos generados en la Alianza no son invertidos a favor de las clases media, baja y en aquellos sectores que se encuentran más allá del umbral de la pobreza; sino que van a parar a los bolsillos de dueños de transnacionales y miembros de las oligarquías burguesas en esos países. En estos pueblos, el reflejo de los logros alcanzados en materia económica es que la brecha entre los ricos y los pobres crece cada vez más, producto de la mayor ponderación que se le confiere a los grandes acuerdos multinacionales a favor del neoliberalismo y no de los proyectos de desarrollo social.

Un análisis con detenimiento de los cánones sobre los cuales fue creada la Alianza del Pacífico revela una arista que dista de muchos de los conceptos enarbolados por sus integrantes. Por ejemplo, se difunde la idea de que se trata de un mecanismo incluyente que no busca hacer contrapeso a otras iniciativas o proyectos regionales. No obstante, tres de sus cuatro estados miembros pertenecen al Foro Asia-Pacífico y estos en las Cumbres Unión Europea-CELAC presentan sus propias propuestas de negocios como Alianza del Pacífico y no como miembros de la CELAC.

Es recurrente leer que la Alianza del Pacífico como proceso de integración se ha impuesto ‘’metas retadoras’’, las cuales ha venido cumpliendo a partir de los mandatos impartidos por sus Jefes de Estado. Sin embargo, dentro de esas ‘’metas retadoras’’ no se incluyen la erradicación del hambre, la pobreza o del analfabetismo de sus territorios. En sus cumbres y reuniones, su Grupo de Alto Nivel, su Consejo Empresarial, su Consejo de Ministros y sus 23 Grupos Técnicos solo hablan de liberar sus economías, de reducir el papel de Estado en la gestión de los recursos naturales y en cómo desregularizar el mercado para satisfacer los intereses de las grandes transnacionales. Basta con analizar los llamados ‘’cuatro pilares’’ de la Alianza del Pacífico: libre movilidad de bienes, servicios, personas y capitales; por ningún lado aparece nada relacionado con la redistribución de las riquezas (Mincit, 2016).

Por otra parte, además de los avances en asuntos comerciales, sus integrantes hacen alusión a la obtención de ‘’resultados significativos’’ en materia de movilidad estudiantil, asistencia consular, exención de visados, aperturas de embajadas y oficinas de promoción comercial compartidas, participación conjunta en eventos de promoción turística y diplomacia deportiva. Al parecer, estos aspectos están enfocados en la promoción del turismo foráneo y no en resolver los problemas migratorios internos y externos que tienen sus países. Ejemplos del fenómeno anterior son: el caso de Colombia, con cientos de miles de desplazados por interminables conflictos armados y el caso de México, con su problema migratorio generado en la frontera con EE.UU., donde mueren personas diariamente intentando alcanzar el ‘’sueño americano’’. De ninguno de los dos problemas sociales mencionados hablan los representantes de los 42 Estados Observadores de la Alianza del Pacífico y mucho menos sus Estados miembros (Sitio Oficial de la Alianza del Pacífico, 2016).

Finalmente, se pude considerar que la Alianza del Pacífico constituye una propuesta del modelo neoliberal alineada a los designios imperiales. Por tal motivo, atenta contra la integración latinoamericana y caribeña, basada en la cooperación comercial bajo la premisa de la complementariedad de las economías de sus pueblos en función de satisfacer sus necesidades.

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